Pachamama, tiempo sagrado

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REVISTA JALLALLA

En las cosmovisiones de los pueblos indígenas nosotros somos parte de la tierra, y no al revés, como en las grandes religiones monoteístas.

Lo central en esos pueblos que en un momento habitaron gran parte de la tierra, es la comunidad y no la individualidad.

La civilización de raíz judeocristina y el pensamiento científico que la complementó tienen otra concepción de la vida muy distinta, y también de la muerte.

Para los pueblos andinos que hoy vivimos en el campo y en las grandes urbes como Buenos Aires la celebración a la Pachamama es una de las fechas mas importantes en nuestro calendario.

Si bien se tiene una idea de la celebración en la sociedad mayoritaria, no deja de ser un evento “folclorizado” vacío de contenido. Hacer un hoyo, ofrendar alimentos y cerrar la boca de la tierra y con los celulares, sacarse fotos.

En estos tiempos de pandemia cobra especial sentido esta celebración que es espiritual pero también filosófica sobre lo que es para nosotros el camino de la vida.

Al ser parte de esta tierra, somos conscientes que nuestra presencia y supervivencia afectan a los demás seres que viven y que tienen los mismos derechos que nosotros. Eso hace varios milenios comenzó a cambiar y los humanos se pensaron como el centro del universo y que lo existente era para uso indiscriminado y la acumulación que generó por todos visto de un desequilibro de enormes proporciones.

El “progreso indefinido” que auguraba un “mundo feliz” chocó con la realidad y esas ideas y pensamientos ya están a la deriva. El mundo así como lo conocemos es inviable, la pandemia nos mostró que la tierra no es un ser “inanimado” que también trata de defenderse de nosotros.

Si no tomamos nota de las causas por las cuales suceden las cosas corremos el riesgo de insistir en la misma formula con resultados que estamos viviendo. Urge hacer cambios radicales que estén enfocados en la vida del planeta y no solo en las humanas. Sobre esto los pueblos indígenas, saben y mucho.

El miedo a la muerte en la cultura occidental manda y controla las vidas por lo que hace mas manejable para los que poseen los resortes del poder de guiar hacia donde nos hacen creer que es conveniente. Ya nos vendieron una vacuna, que están fabricando como la solución que haría la diferencia entre la vida y la muerte y dicen que “todo volverá a la normalidad”

No te lo van a decir en ninguno de los grandes medios pero los pueblos indígenas están conviviendo con el coronavirus y encontrando en su memoria ancestral las medicinas para preservar la vida.

Lo que vemos que hacen los gobiernos en todo el mundo es gestionar la pospandemia sin tener en cuenta la mirada de los pueblos indígenas, nada cambió desde hace 500 años.

Los sobrevivientes que no pudieron exterminar y hoy vivimos en Buenos Aires no podemos contar con elementos básicos para nuestra ritualidad como las hojas de coca que además de ser criminalizadas no se las puede conseguir porque cerraron las fronteras y en nuestro país no se produce.

Relegados al plano familiar, será también difícil conseguir una k’oa para nuestra ofrenda, pero este tiempo del año es decisivo porque la tierra necesita el alimento para renovar la simiente que volverá a florecer.

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