Memoria histórica: Carlos D. Mesa y Eustquio Picachuri, el destino de un obrero inmolada

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MIGUEL OJEDA►

A medio día del 30 de marzo de 2004, durante la presidencia de Carlos Mesa el minero de Siglo XX, Eustaquio Picachuri, entró al congreso nacional, llevaba consigo ocho cargas de dinamita atadas al cuerpo. Eustaquio Picachuri era uno de aquellos miles de trabajadores bolivianos que perdieron el derecho a la jubilación como efecto de una irracional ley de pensiones promulgada por Sánchez de Lozada y su Vicepresidente Carlos D. Mesa. Esta masa de obreros fueron echados de sus fuentes de trabajo bajo el antiguo sistema de jubilación, y por si fuera poco, a pesar de haber cumplido con sus aportes para la seguridad social, perdió el derecho a jubilarse porque no cubría el requisito de edad (65 años) exigido por el nuevo sistema que había impuesto Sánchez de Lozada. Picachuri era activo dirigente de esta llamada «generación sándwich» y en un acto desesperado por revertir la injusticia intentó forzar una negociación ante los legisladores, para lo cual irrumpió en el edificio congresal cubriéndose el cuerpo con varios cartuchos de dinamita conectados a un detonador eléctrico que blandía entre sus manos como arma de disuasión.

A las 18:00 horas de ese martes debía constituirse una comisión del viceministerio de pensiones para concertar la solución exigida por el obrero; pero al promediar las 14:30 ordenaron al comandante del batallón policial encargado de custodiar el edificio congresal bajo la instrucción «que se desaloje al terrorista». Obligados a cumplir tan desatinada y criminal orden, los policías intentaron reducir al luchador social para despojarlo de la carga de dinamita, Picachuri reaccionó activando el detonador eléctrico. La mortífera explosión dejó en ruinas el hall del palacio. La onda expansiva dejó dispersas, junto a las manchas de sangre, las hojas de coca que Picachuri guardaba en una bolsa como el insumo clásico de una huelga de hambre que nunca pudo empezar. El gobierno de Carlos D. Mesa no alcanzó a explicar hasta el día de hoy lo que pasó con esta inmolación de un trabajador minero sumido en la desesperada injusticia de un sistema neoliberal opresor.

¡!!QUE DESTINO DEL CARAJO!!!, MIRAR EL HORIZONTE DE UN OBRERO SIN FUTURO, NACER Y MORIR EN CUNA DE BARRO DEBIDO A LAS POLÍTICAS DE ENAJENACIÓN, ESAS MISMAS POLÍTICAS SUCIAS QUE HOY SE PREPARAN A VOLVER.

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