Los escenarios y sus contextos…

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(Pagina12).- Remarcable el artículo de Pueyo (abajo) sobre las opciones frente a la pandemía. No hacer nada, no parece opción por sus implicaciones apocalípticas, mitigar con medidas parciales, tentador pero arriesgado, queda pues la «supresión» con sus cuarentenas totales para detener en seco la progresión y estabilizarla en un nivel manejable de contagios hasta que llegue la vacuna.

Sin embargo, grandes mensajes del texto: (i) las cuarentenas totales no inmunizan o resuelven el problema, permiten ganar tiempo, mientras, hay que trabajar intensamente en fortalecer la prevención, masificar las pruebas y reforzar el sistema de salud, si no se hace eso, no sirve de nada, (ii) mientras la cuarentena se ejecuta, van a aumentar los casos y las muertes, no hay que asustarse, (iii) posiblemente se puede parar la progresión geométrica con una cuarentena intensa de cuatro semanas, pero luego no se vuelve a la normalidad, se transita a un esquema de aislamiento social más ligero pero que aún no está claro en su alcance, por tanto no hay regreso a la normalidad en un mes, olvidemos eso, y (iv) si no se hacen las cosas más o menos bien, podemos incluso parar algo la epidemia e intentar levantar las medidas de aislamiento, pero entonces se nos puede venir una rebrote peor.

Todo muy racional, desde mi punto de vista, pero algo ingenuo en su evaluación de la capacidad social, actualmente desconocida, para sostener situaciones de aislamiento social por más de un mes en sociedades de masas. Capacidad que no depende de modelos matemáticos sino de estructuras sociales marcadas por la desigualdad y el conflicto socio-político, no solo en Bolivia. Sucede que la gente no es un personaje de simcity, por si lo olvidamos, tiene miedos, pasiones y necesidades materiales, desobedece y puede actuar con racionalidades diversas.

El dilema es entonces terrible: necesitamos aislarnos socialmente para detener la epidemia, lo cual tiene costos socioeconómicos inmensos a medida que se alarga, pero al mismo tiempo no podemos permitir un colapso social que puede llevarse todo por delante. De como equilibremos ambos engendros, dependerá nuestro futuro. Pero no nos engañemos, lo que se viene será terrible.
Armando Ortuño

https://www.pagina12.com.ar/254426-coronavirus-el-martillo-y-el-baile?fbclid=IwAR1Dga7W9WGKWi2i-GCixpNhlTy2sN6_eEatmCKQDrkDlJKFVS6s_MMzwcE

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