Los bloqueos por la vida y la democracia demostraron la verdadera fuerza del pueblo

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Luego de la tercera postergación unilateral de las elecciones generales en el país realizada por el Tribunal Supremo Electoral, las naciones indígenas, campesinas, trabajadores mineros y la sociedad en su conjunto expresaron nuevamente la fuerza y contundencia del pueblo, rompiendo el silencio, mostrando su capacidad de movilización y organización frente a las medidas de un régimen que pone en peligro la vida, la salud y la democrática de los bolivianos.

Las medidas de presión que fueron definidas en el cabildo del 28 de julio en la ciudad de El Alto, en la que participaron la Confederación Nacional de Mujeres indígenas de Bolivia-Bartolina Sisa, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) y otras organizaciones juveniles y vecinales.

El 3 de agosto, el mandato del cabildo fue acatado por los líderes sociales, indígenas, campesinos, clase obrera y jóvenes iniciando el bloqueo nacional indefinido, en demanda de la realización de las elecciones generales para garantizar la vida, salud y rescatar la democracia.

El poder del pueblo logró más de 170 puntos de bloqueo en las principales carretas de Bolivia para ser escuchados, frente a una demanda común del pueblo organizado.

Frente a esta situación, autoridades del actual régimen, calificaron de grupos “vandálicos”, desprestigiando, denigrando la voz de los sectores que exigían el derecho a la democracia, al cumplimiento del mandato constitucional que ponga fin a la acción prorroguista del actual Gobierno estólido, que sumado a la pandemia por el Coronavirus, puso en peligro la vida de los bolivianos con casi 4.000 muertos por la pésima gestión y corrupción.

Inmediatamente, se registraron una serie de advertencias, amenazas por parte del Ministro de Gobierno, Arturo Murillo entre otros ministros estólidos del régimen de Áñez, para procesar a alcaldes, dirigentes que propiciaron los bloqueos en las distintas carreteras del país.

Sin embargo, mayor fue la fuerza y contundencia en sus pedidos, ya que día a día, se incrementaron los puntos de bloqueo, de 60 a más de 170 puntos de bloqueo, ampliando las demandas de solicitar la renuncia de la presidenta transitoria, Jeanine Áñez por la incapacidad de llevar adelante al país.

Desde el inicio de las medidas de presión, los sectores movilizados, abrieron el paso de camiones con insumos médicos, entre otros, hecho que fue desprestigiado por el gobierno para mentir al pueblo boliviano, y asegurar que la falta de oxígeno y medicamentos, obedece únicamente a los sectores movilizados, cuando la falta de insumos, carecía desde el inicio de la pandemia en Bolivia.

Fueron 10 días de bloqueo y resistencia de los sectores movilizados, que demostró y probó la grandeza de la censura a las medidas impositivas por el Gobierno estólido de Jeanine Áñez, logrando la Ley de Postergación de Elecciones Generales 2020, Ley sancionada por la Asamblea Legislativa Plurinacional, que fija las elecciones hasta el 18 de octubre de manera inamovible e impostergable.

De manera que las organizaciones, sectores movilizados y el pueblo en su conjunto, venció una vez más a las medidas impositivas de un régimen que intenta de manera improvisada manejar al país a gusto y conveniencia de sus intereses personales.

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