Genocidio a la población mayoritaria indígena originaria en Bolivia

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En Bolivia se vive como en los años 80, época en que la gente no podía caminar libremente, hoy en día estamos viviendo la represión a título de pandemia del COVID-19. Estamos confinados por la fuerza en el encierro de nuestras casas, la gran mayoría de la población, los que no cumplen con las normas deben cumplir con sanciones, establecidas por el gobierno de facto.

Cada dia sorprenden más las actitudes del gobierno de facto, la emergencia sanitaria pretende controlar con la entrega de más de 500 chalecos antibalas con las que equipó, hoy, a la policía y las fuerzas armadas, cuando en el país se ha incrementado el número de contagios para el pueblo y los casos falsos de las esferas gubernamentales en cadena, un ejemplo claro, el Ministros de Defensa da positivo por COVID-19, justamente, cuando se descubre el caso de sobre precio en la compra de gases lacrimógenos para las fuerzas policiales, otra millonaria estafa al pueblo boliviano. De esa manera se libró de todas las investigaciones y declaraciones que debería rendir ante el pueblo boliviano, de esa manera pretenden que la gente se olvide.

El gobierno de facto miente y utiliza la excusa de la pandemia, para explicar su gestión corrupta, provocando el mayor genocidio a la población Indígena Originaria Campesina y a la población más empobrecida, mientras que sus aliados, como el grupo irregular vandálico de motoqueros en Cochabamba, no cumple la cuarentena, circulan los días sábados y domingos, amedrentando a la población.

Los medios de comunicación anuncian que los ministros y autoridades que contrajeron el COVID-19, reciben todas las atenciones, medidas de bioseguridad, y medicamentos, mientras que en los hospitales se niegan de dar atención a los enfermos más allá de que estén enfermos de COVID-19.

El gobierno ha reducido la atención sanitaria, los sistemas hospitalarios en su mayoría están colapsados, no existen suficientes pruebas de laboratorio para detectar infectados, se tarda mucho en obtener los resultados de las pruebas, y de sobre manera, ordena que no se atienda a ningún enfermo, sin importar cuál sea su dolencia, a causa de ello, hoy los fallecidos superan de cuatro mil casos, según los reportes.

Es lamentable que a diario mueran personas en las calles, sin recibir atención médica. Se plantea el uso de medicamentos alternativos. que permiten superar un episodio del COVID-19, mucho peor rechazan la medicina natural de los pueblos.

Aquí la gran pregunta quienes están en los hospitales Internados con la atención como corresponde.

En Bolivia no se ha invertido ni un centavo en los municipios rurales, para afrontar la enfermedad, la presidenta de facto sostiene solo en el discurso la consigna de “primero la vida”, en su accionar resulta todo lo contrario. Con la complicidad de los medios de comunicación, cuya mayoría son aliados y están cooptados por la publicidad, difunden lo que lo conviene.

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