Estado Plurinacional versus República Colonial Racista

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La contradicción planteada por la derecha racista y fascista de dentro y fuera del gobierno entre la defensa de la vida o las elecciones es falsa y manipulada con la intención de inhabilitar al movimiento social encabezada por la COB y el Pacto de Unidad.

El presente conflicto tiene como marco la confrontación esencial entre dos proyectos de país, por una parte, quienes defendemos el Estado Plurinacional, Comunitario con descentralización y autonomía concretadas en la CPE, al frente de los que quieren reconstituir la República oligárquica y colonial, haciéndonos retroceder siglos solo para conservar los privilegios económicos y sociales de una casta apátrida.

El movimiento no obedece las directrices de ningún partido político, surge de las bases que son víctimas de la agresión permanente y abandono de un gobierno que discrimina y ha comenzado a destruir uno a uno las conquistas logradas por el pueblo en su larga historia de luchas. Las bases, de manera paulatina han organizado alrededor de 200 puntos de bloqueo, en los que participan principalmente organizaciones originarias y sindicales, trabajadores mineros, interculturales, cooperativistas y población del campo y las ciudades, sin distinción de carácter político; quienes participan de los bloqueos plantean sus propias necesidades; salud integral, educación, estabilidad laboral, diferimiento del pago de deudas hasta diciembre y elecciones de manera inmediata.

Pero, esencialmente, defensa de la vida y la Patria, que nos pertenece a todos, pero que ahora está en manos de un grupo de croatas, descendientes de croatas expulsados del viejo continente, que en el pasado inmediato proclamaron el separatismo, la Nación Camba, y que ahora buscan fraccionar el país con un falso federalismo.

En estos momentos, las FF.AA. tiene dos opciones: por una parte, acatar a una jerarquía militar que le ha jurado lealtad a un gobierno que le otorga privilegios económicos para respaldar un proyecto de fraccionamiento del país y que pretende ordenar una represión sangrienta contra su propio pueblo, sin importarles el prestigio de la institución. Sin embargo, la posibilidad de ser causantes del fraccionamiento de Bolivia, contrario a la razón de ser de las Fuerzas Armadas que genera disconformidades, se suma a la experiencia negativa de los hechos de noviembre que impacta en mandos medios y clases, que en su gran mayoría provienen de las comunidades indígenas y de familias humildes. Este sector es proclive a no reeditar la experiencia de noviembre y volver a mancharse con la sangre de sus padres y su hermanos, bajo este contexto es preciso convocarlos a respaldar la movilización en defensa de la patria, pasándose a las filas de los movilizados, apuntando sus armas en contra de quienes quieren convertirlos en asesinos de su propia familia y volver nuevamente a la colonia.

El Ministro Murillo, ha planteado “tensionar” la crisis política para presionar a las FF.AA. a participar en acciones represivas. Con la participación del Comando de la Policía, se ha dado licencia a los grupos paramilitares a ejercer acciones violentas incluyendo asesinatos del bando contrario o de su propio bando. Grupos como la Unión Juvenil Cruceñista, Resistencia Kochala y otros, inclusive son trasladados en vehículos de la policía a los puntos de bloqueos como grupos de avanzada, ellos son los encargados de propinar violentas golpizas a nuestros compañeros, además que hacen gala de uso de armamentos y de pertrechos antimotines. Bajo la cobertura de la policía están cometiendo abusos de toda naturaleza en Samaipata, Tiquipaya, Guarayos, San Julián, San Ignacio, Zona Sur de Cochabamba, Av. Blanco Galindo, Plaza Abaroa en La Paz. Ante la posibilidad de que estos asesinos sueltos causen víctimas en el campo popular, se debe responsabilizar de estos hechos al gobierno transitorio y denunciarlos ante organismos internacionales.

Por estas razones represivas y la negativa de atender sus peticiones por las instituciones del Estado (Gobierno Transitorio y Tribunal Supremo Electoral), los movimientos sociales plantean la “Renuncia de Añez a la presidencia” y la realización de las elecciones generales en el breve plazo, signo de la radicalización de las masas que esperan que sus direcciones asuman la conducción.

En los próximos días se puede acelerar la definición de la crisis política. El gobierno está acorralado, los pocos aliados sociales que le quedaban, como los cooperativistas mineros, ahora piden su renuncia, ni siquiera las otras opciones de la derecha lo acompañas públicamente. El fracaso de su convocatoria al diálogo muestra la soledad de Añez y su clan racista y separatista, como le dijeron sus colegas de derecha, “no hay gobierno”, apenas un elenco de marionetas manejados por la embajada yanqui, agregamos nosotros. En este contexto, hablar de la renuncia de Añez a su candidatura, ya es insuficiente, para salvar la crisis tendría que renunciar al gobierno y dar paso a una salida concertada constitucionalmente. Pero, los antecedentes, la estatura política y moral de quienes están en el gobierno, no hacen vislumbrar una esperanza por ese camino, al contrario, hay que tener cuidado de los zarpazos de los animales heridos.

La presencia en el gobierno del separatista Branko Marincovich y la convocatoria de Camacho a las huestes paramilitares para enfrentarse con la gente movilizada, bajo el amparo de la Policía y las Fuerzas Armadas, es la ejecución de un plan preconcebido para crear una situación de ingobernabilidad e incertidumbre en el país, inclusive poniendo en riesgo la unidad del país o abrir las puertas a una intervención militar extranjera. Bajo la bandera de federalismo, este grupo fascista, está totalmente ligado al plan imperialista, que ve en el país una fuente de recursos naturales (litio, tierras raras, etc.) para reconstruir su economía y su dominio mundial, es la vía de la balcanización del país. Los mandos militares de jerarquía deben decidir si comprometen a las FF.AA. con el plan de descuartizar la patria por un puñado de dólares.

En lo inmediato, en la crisis actual, la alternativa del golpe dentro del golpe está vigente para la derecha; constituir un gobierno cívico militar para impedir la realización de elecciones este año y modificar las reglas del juego con una nueva convocatoria a elecciones y garantizar la transición hacia un gobierno de derecha, excluyendo al MAS o excluyendo el voto de los sectores populares.

Pero, frente a todos estos planes macabros de la derecha, está la movilización popular, que acumulando más fuerzas está labrando una salida patriótica y de democracia de masas a la crisis, que acelere la realización de elecciones y se atiende los problemas más urgentes de la población, qué pese al escándalo mediático falso y manipulador, la realidad es que no existe acciones serias para enfrentar el COVID-19, los datos que son grandes, la verdad es mucho más porque miles de bolivianos se curan en sus casas como pueden y sin la certeza de un diagnostico porque no existen ni siquiera los kits para pruebas, por eso los 90.000 había que multiplicar por tres. Lo problemas económicos son también indescriptibles por las penurias que sufren los bolivianos. Por ello, la consigna de defender la vida, la salud, la educación, la estabilidad laboral y la democracia enarbolada por la COB, aglutina a todo el pueblo boliviano, que busca un nuevo gobierno para poner fin a la pesadilla que vivimos.

¡¡¡Fuera Añez, viva la unidad del pueblo boliviano.!!!

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