El Chapare: Territorio Autónomo o como expresión de lucha de todos

25
0
Compartir:

Juan Carlos Pinto:

Dice la Constitución que las instituciones estatales como la policía y las fuerzas armadas, entre otras, tienen jurisdicción nacional y que en definitiva el estado las moviliza en función de las necesidades sobre todo que tienen que ver con la preservación del orden y la gestión estatal a nombre del conjunto de la ciudadanía. Son preceptos generales que hemos aceptado cumplir como ciudadanía, así como quienes democráticamente fueran elegidos para lograr ese cometido.

Pero que ocurre cuando un golpe de estado se camufla bajo una supuesta emergencia y da lugar a que quien tiene en el parlamento el respaldo del voto de apenas el 4%, termine siendo presidenta, y por si fuera poco, para justificar esa condición, se asesina a 35 personas,  se hiere a 750 y encarcela a cerca de 1000 personas, y todo a partir precisamente de instituciones tutelares de jurisdicción nacional como la policía y las FFAA que decidieron quitarle el apoyo a un presidente constitucional, y ser quienes respalden un golpe de estado con todas esas dolorosas implicancias que no son propias de una democracia.

Sin embargo, y a nombre de la transición hacia el retorno democrático en elecciones, los sectores sociales fueron generando equilibrio  para apoyar el proceso de retorno a la Democracia, pero sin olvidar las masacres y las persecuciones de un régimen que se menciona como transitorio pero que sin embargo ha generalizado la represión y ha derrumbado la estabilidad de la economía. Fue providencial para el régimen el que a nivel mundial se desatara la pandemia, porque el miedo al contagio se convirtió en la mejor excusa para que la represión volviera a actuar. Pero es evidente que las razones sanitarias para ellos, están subordinadas a las razones políticas de someter al conjunto de la población al régimen autoritario.

No es otro el discurso oficialista, cuando la población mayoritaria reclama el derecho a la sobrevivencia en medio de la cuarentena, y sale a vender y a trabajar, porque no tiene otros recursos para vivir, o quiere retornar a su país desde los países vecinos que tienen tasas muy altas de pandemia, y en las fronteras se les niega ese derecho a los más pobres. A todos ellos se les llama “masistas”, porque reclaman el derecho a vivir, porque creen que lo que hizo el Estado Plurinacional es un logro histórico  que se defiende, y porque los pobres, como todos, tienen el derecho a luchar por lo que creen y tienen, que es algo legitimo en una verdadera democracia.

Pero en el esquema golpista no creen eso, así como no creen en la Constitución, que dicen que es del MAS, que aunque hipócritamente la mencionan, quisieran volver a su antigua república de patrones. Por eso volvieron a hacerse evidente los privilegios en medio de la crisis, para los compatriotas que vienen en avión no hay cuarentena ni medidas de aislamiento; para los supermercados y grandes comerciantes no hay restricción en el transporte y abastecimiento, mientras los pequeños productores y pequeños comerciantes se encuentran impedidos de participar en el circuito comercial en medio de la cuarentena.

Por todo eso, es que no podemos olvidar el régimen golpista en el que vivimos y que hoy le toca “preservar la condición de vida de todos” cuando hace poco y ahora mismo, sigue reprimiendo y persiguiendo a dirigentes sociales. Sin embargo las organizaciones sociales, han asumido que en enfrentamiento con la pandemia, nos lleva a preservar primero la vida, y en ese camino es que los productores del Chapare, y sectores populares de otras partes del país, han generado de manera masiva la solidaridad con los más pobres, entregando alimentos y generando ollas comunes en diversos lugares, frente al abandono estatal que pretende en un cálculo político electoral, vendernos la idea que con bonos únicos lograrán que la gente no sólo sobreviva sino que encima, vote por ellos.

Mientras tanto, la única consigna que enarbolan  es que nos encerremos todos, cuando todos sabemos o nos vamos enterando que nunca se tomó las previsiones necesarias para que como Estado pudiera enfrentarse en mejores condiciones la pandemia que hoy ya tiene el índice más alto de mortalidad en América Latina, y recién estamos empezando. Los que están en primera línea, médicos y enfermeras y personal de salud, son los que sufren las consecuencias de la improvisación. Pero también están los policías y soldados encargados de preservar el orden en las calles: todos ellos carecen del material de seguridad sanitaria necesario para preservar su vida y la de los suyos y muchos, aunque las cifras oficiales encubiertas no lo mencionen, algunos de ellos ya se contagiaron.

En estas condiciones es que el gobierno a través de la policía, pretende realizar un reingreso al Chapare, luego de que hace meses, los propios chapareños lo habían solicitado y nunca fueron atendidos. Pero es ahora, que el ministro Murillo decide hacerlo en un afán político de toma territorial, antes que de velar por la integridad y  la solidaridad plurinacional. Ingresan sin ninguna medida previa de sanidad, y pretenden ser bien recibidos, en medio de una población que fue la que recibió los muertos de la represión, pero además sin respetar una manera organizada en la que territorialmente se había logrado la preservación del contagio en medio de la cuarentena, y con el apoyo activo además de la 9° división del ejército en coordinación con su comandante, con los que a pesar de los dolores y rencores inmediatos, se había logrado avanzar con el sentimiento común de que primero es la vida.

Luego de la expulsión policial, en un comunicado de las 6 federaciones claramente se expone las razones del sentimiento de los cocaleros, y se pide respeto a los términos en los que se ha organizado la cuarentena conjuntamente el ejército. Sin mediar mayor diálogo, se ingresó, y por el mismo camino, ahora el gobierno “castiga” a los chapareños, cerrando todas las entidades bancarias del lugar quitándoles los derechos establecidos y emanados recientemente, para la recepción de bonos, de niños, adolescentes y ancianos.

Entonces está clara la intención política gubernamental, que no es velar por la vida de todos, sino sólo de quienes sean sus partidarios o se dobleguen ante el gobierno golpista. Al final, como dice el ministro Murillo, “todos son masistas y se lo tienen merecido”, en una suerte de venganza personal y política por quienes han enfrentado y resistido al golpismo; pero lo que para ellos es peor, seguirán siendo la vanguardia popular de la lucha por el retorno a la Democracia.

Mientras las represiones suman, las persecuciones continúan, la cuarentena nos encierra, el hambre aprieta y el gobierno no tiene idea de cómo lograr una estrategia sanitaria frente a la pandemia; las luchas seguirán, la solidaridad entre el pueblo se multiplicará, y la coordinación necesaria con quienes tienen nuestros recursos deberá realizase, para la adquisición de los insumos necesarios que nos faltan. La represión no resuelva nada, la solidaridad es el camino entre todos. El encierro cuida pero no sana, necesitamos los recursos necesarios para cuidarnos entre todos. La lucha por la vida de todos no se detendrá.

https://www.primeralinea.info/el-chapare-territorio-autonomo-o-expresion-de-la-lucha-de-todos/

Compartir: