Añez y su nueva jugada política

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Lo que sucedió hace pocos días sorprendió a mucha gente, miles de personas en toda Bolivia hicieron sonar petardos y cacerolas pidiendo comida y elecciones, sorprendió incluso a los mismos masistas en la Asamblea Legislativa que no esperaban tal respaldo a la convocatoria a elecciones que debe realizarse hasta el 2 de agosto y sorprendió aún más que un espacio de comunicación en el que el MAS nunca fue destacado como las redes sociales haya sido el principal medio de comunicación mediante el cual se organizó todo esta manifestación social.

Para algunos analistas y políticos esto fue solo una muestra de una plan desestabilizador del Movimiento Al Socialismo, sin embargo, fuera de la teorías conspiranoicas que son creíbles las primeras veces, esto representó cierto descalabro en el interior del gobierno de Jeanine Añez que so pretexto de controlar la pandemia (que como se puede ver no lo está haciendo), pretendía tener carta indefinida para quedarse en el poder hasta el año 2021.

La crisis fue evidente por tres motivos: el cambio de edecanes de casi todos los ministros esa misma noche del «petardazo», además de la molestia en filas policiales que se hizo evidente hasta con un comunicado publicado por los mismos policías, dos, la desesperada movida de Añez de crear 600 mil empleos en tres meses repitiendo lúgubremente lo que propuso el ex presidente constitucional Gonzalo Sánchez de Lozada hace muchos años atrás (al menos él si era constitucional), y finalmente, la desesperación de tener aprobación del vecino del norte, Estados Unidos, prometiendo relaciones bilaterales «solidarias». Esto último provocó cierto orgullo en Añez, quien toda imponente twitteó su felicidad agradeciendo al presidente Trump, quien fue también el que recomendó a sus ciudadanos beber cloro para acabar contra el Covi-19.

La estrategia del gobierno de Añez, conocida también por los maletines oscuros circulando en pasillos del palacio, las reuniones con dirigentes prebendales, e incluso las estrategias de falsa bandera (sus minis «quemas de reichstags»), tuvo un revés cuando quienes protestaban en sus casas con cacerolas no eran precisamente los dirigentes de barrio o de gremios, sino la misma gente de a pie que legitimamente pedía comida y elecciones.

Sin embargo, en este panorama, Añez y su grupúsculo de amigos y parientes que la rodean, tenían algo bajo la manga, (como todo político), y es apelar al Tribunal Constitucional Plurinacional para suspender las elecciones indefinidamente y quedarse en el poder el tiempo que ellos consideren necesario, pero, aún sin respuesta, también manejan una segunda opción que lanzada como globo de ensayo estos días en redes sociales (lugar favorito del régimen para hacer pruebas de reacciones en la gente): convocar a no votar, a que una mitad del país no vote por estar: «primero por la salud» y de esta manera deslegitimar las elecciones, preguntando a la gente: ¿serías jurado? ¿apoyarías estas elecciones? etc.

Esta nueva peligrosa estrategia impulsada por el régimen, pone en riesgo aún más la crisis política, económica y sanitaria actual, optando por una crisis de representación generalizada no solo de las elecciones, sino también de las mismas instituciones estatales en su generalidad, un riesgo que si «su globo de ensayo» le surte efectos, sería profundamente riesgoso para lo que queda de democracia en Bolivia.

A espera de la decisión del TCP, y bajo el siempre terror del régimen actual, el pueblo boliviano está expectante a ver si las elecciones serán el fin de su peregrinaje, magnificado exponencialmente por un gobierno ilegítimo que sin tener idea de lo que es Bolivia, como las viejas oligarquías birlochas (anti) bolivianas, prefiere realizar grandes festejos de la familia real aduciendo albricias del «onomástico» de la hija presidencial en hoteles caros, mientras en las calles la gente golpea ollas de metal gastado pidiendo comida y elecciones.

El tiempo se está acabando, y las alternativas para todos también.

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