A medida de la reina Añez

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(Periódico Renacer).- La autoproclamada y toda sus aliados con los que algunos hace que compite para las próximas elecciones se esta asegurando casi un año de permanencia en el poder.

La autoproclamada presenta al “imparcial” Salvador Romero en eneor pasado quien sería el presidente del Tribunal Supremo Electoral.

Una vez consumado el golpe de estado había que darle un matiz de sucesión presidencial para que pareciera “democrático” y recurrieron a un artilugio de la Constitución fenecida cuando se refundó el país con una nueva CPE.

Con una cantidad mínima de asambleístas y con la participación de los militares poniéndole la banda presidencial, así se autoproclamó para reemplazar al renunciante Evo Morales, que tuvo que refugiarse en México y salvó su vida.

La periodista María Galindo develó los pormenores de su elección como presidenta, que no fue desmentida por nadie, y fue en Universidad Católica donde estuvieron los poderes fácticos reales como un representante de la Embajada norteamericana, de la Iglesia Católica, Carlos Mesa, Tuto Quiroga, Fernando Camacho y Waldo Albarracín.

Jeanine Añez al asumir dijo que se sacrificaba por Bolivia y que solo iba a estar hasta que le entregue la banda al sucesor y deslizó el 22 de enero como límite. Pero claro, ya nadie lo recuerda y se ocupó de que una serie de sucesos terminaran postergando una y otra vez la fecha.

Con la bancada del MAS fracturada, todo fue mas fácil y con el control del Tribunal Supremo Electoral hace días habían decidido por el “efecto coronavirus” aplazar las elecciones por temas de salud.

Hoy el Tribunal Supremo Electoral busca formalizar esa decisión a través de una proyecto de Ley para que la Asamblea Legislativa “elija” una fecha entre el 7 de junio y el 6 de septiembre por lo que Añez se asegura quizás hasta noviembre próximo para entregar el mando.

Aprovechará la pandemia para hacer campaña a través de las acciones de gobierno. cosa que ni ninguno de sus competidores puede. De hecho la medida de “el estado de emergencia sanitaria” se parece mucho a un estado de sitio que permita el control y inocular con el virus del miedo a los que la estaban comenzando a militar con menos miedo después de las masacres de Senjkata y Sacaba.

Con un ministro como el “bolas” Murillo pretende que “por las malas” disciplinar a una población que se encuentra atrapada ya ahora confinada a una administración que no fue elegida y que se cree con el poder supremo de actuar con su ley, porque ella se cree la suprema.

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